Cerebro y Comunicación Preventiva

Por Revista Veintitres

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Ni una menos: No hacer y callar es la peor de las decisiones.

Luis Ignacio Brusco*

 

A pesar que en los últimos tiempos se han escuchado opiniones prejuiciosas y pseudocientíficas a cerca de las campañas preventivas de  violencia de género. Argumentando (incorrectamente) que podrían aumentar los casos, por un supuesto efecto imitativo. Y que han vertido  opiniones  de algunos profesionales  para nada representativos; los que realizaron críticas sobre la campañas de violencia sobre las mujeres (como por ejemplo: “ Ni Una Menos”).

 

Estas opiniones lejos están de la certeza y mucho más lejos de tener una base científica, excepto el prejuzgamiento. Siendo posiciones sujetas a experiencias individuales, para nada basadas en la evidencia.

 

Además, en las campañas preventivas  existen tiempos inmediatos y otros a largo plazo.  Es como decir que vacunar contra el sarampión podría ser contraproducente porque produce fiebre inocua en forma inmediata; sin considerar el valor altamente preventivo a largo plazo, evitando una enfermedad grave.

 

Ningún especialista en salud pública niega actualmente la importancia de las campañas de prevención primaria, ni tampoco la utilización de los medios de comunicación para tal fin.

 

La atención primaria en salud consiste en ocuparse del tema a evitar y erradicar. Como vacunar a los niños, realizar papanicolau a las mujeres o un examen de próstata a los hombres. Es decir actuar rápidamente sobre problemáticas, antes que se conviertan en incurables.

 

Como elemento clave de la prevención primaria se encuentra la comunicación  a través de diferentes medios, entre ellos los de comunicación masiva.

 

Culpar prejuiciosamente a las campañas preventivas de un aumento  problema endémico es como menos apresurado.Sería un muy raro caso en el cual una campaña de prevención  en forma masiva empeore la situación a prevenir.

 

Si la campaña  se hace seriamente (como es el caso) se mejorará la situación epidémicade la población, disparando procesos preventivos. 

 

Instalar instancias repetitivas generan en nuestro cerebro procesos conscientes e inconscientes. Que impactan desde la atención social y familiar hasta el aumento de los procesos de denuncias y vigilia judicial. Este aumento de conciencia social  obligará a generar dispositivos necesarios a aplicar en cada caso; sean judiciales, sanitarios y/o sociales.

 

Toda campaña de prevención se basa en el proceso de influencia que realizará sobre la toma de decisiones de las personas, que termina confluyendo en la sociedad.

 

En esta instancia se saben algunas cuestiones comprobadas desde la neurociencia cognitiva. Una de ellas es que la repetición aumenta la presencia de la idea en nuestro inconsciente.

 

Existen muchos estudios de comunicación en las que  se conocen procesos cerebrales que modifican la toma de decisiones sociales. En los mismos se reconocenlos factores emocionales (músicas, imágenes, engramas afectivos) y sus asociaciones conscientes que impactan en estructuras cerebrales de lo no consciente (amígdala e hipocampo); que permiten luego generar un cambio positivo en la sociedad.

 

Toda prevención debe realizarse en un sistema de marco comunicacional que organice la idea y le de sustento. Mucho mejor desde un reforzamiento positivo, es decir por ejemplo: “si se denuncia eventos de violencia de género los mismas disminuirán”.

 

Cuando se realiza cualquier campaña preventiva, así como cuando se indica un medicamento, puede suceder que muy esporádicamente se produzca una situación indeseable. Pero que en el riesgo-beneficio  el beneficio será mayor que el riesgo, como es el caso de una vacuna o un antibiótico efectivo.

 

Entonces, no podemos tomar eventos aislados como paradigmas; eso no es científico, es prejuzgar. Más allá que exista alguna situación sesgada de copia que probablemente se hubiera disparado de otra manera.

 

Lo que es difícil cuestionar es el impacto cerebral en los procesos de recuerdo que concientizan y modifican la toma de decisión de la mayoría de los implicados.

 

Si se realiza en el marco adecuado, una campaña preventiva es altamente beneficiosa. Generando procesos inconscientes y luego conscientes que modifican las conductas sociales. Impactando en todos los actores actuantes desde el estado y organizaciones intermedias hasta la misma familia y los vecinos.

 

No hacer y callar es la peor de las decisiones. El único contagio debe ser el preventivo;a través el de la comunicación social  y la posterior concientización generalizada  del problema.Lo cual lleva trabajo y repetición de las consignas de todas las formas posibles.

 

*Prof. Titular y Jefe del Dto. Psiquiatría,Fac. de Medicina, UBA. Investigador del Conicet.