Perón y la importancia de la imagen al gobernar

Por Revista Veintitres

LECTORES@VEINTITRES.COM

¦

A partir de la historia de su abuelo, el periodista Matías Méndez publicó "Fusco. El fotógrafo de Perón", un libro que reúne imágenes emblemáticas y reflexiona sobre la relación entre la política y la fotografía.

El periodista Matías Méndez (Buenos Aires, 1973) creció escuchando que su abuelo Pinélides Aristobulo Fusco había sido el autor de fotos centrales para la historia del peronismo, indagó en el archivo familiar y en el público y escribió "Fusco. El fotógrafo de Perón", un libro que reúne imágenes emblemáticas de la historia argentina pero que también reflexiona sobre la relación entre la política y la fotografía.

Editado por Aguilar, con 160 fotografías y hasta algunas inéditas, el libro recupera la figura de uno de los fotógrafos que trabajó, entre 1948 y 1955, en el equipo de la Subsecretaría de Informaciones del Gobierno Nacional durante el gobierno de Perón y registró desde actos públicos, que se convirtieron en acontecimientos históricos, hasta la intimidad del entonces presidente y su esposa en la residencia de San Vicente.

Durante la entrevista, Méndez se definió como "un gran lector de la historia peronista" y aseguró que con este libro quiso hacer un homenaje a su abuelo porque apuntó que "de los distintos artistas, los fotógrafos son los más castigados", ya que muchas de las fotos de su abuelo circularon muchos años sin firma.

"Me propuse reivindicar su memoria por lo que fue porque, como dice Marcos Zimmermann en el prologo, mi abuelo fue uno de los primeros en transitar y unir el fotoperiodismo y el arte", asegura el ex vocero de Elisa Carrió y actual director provincial de comunicación externa del gobierno de la provincia de Buenos Aires.

-¿Cómo te encontraste con este material de tu abuelo? 
-Mi abuelo murió cuando yo tenía 18 años. Crecí entre el laboratorio que tenía armado en su casa y sus pilas de fotos. Me acuerdo que mi mamá cuando veía algunas imágenes en afiches decía: "esa foto es de mi papá". Siempre pensé que se trataba de uno de esos mitos familiares que uno no sabe si son ciertos o no. Mientras mi abuelo vivía, no tenía dimensión de lo que había sido. Las fotos relacionadas con el peronismo las tenía mi tío porque unos meses antes del golpe del 55, las escondió en la curtiembre de su hermano, que era socialista, en Pompeya. No son todas. Se que en el Archivo General de la Nación hay un montón de fotos que son de mi abuelo pero como no se archiva por autor (lo que me parece un pecado), no aparece su nombre.

-¿Cómo fue el recorrido de las fotos después del golpe del 55?
-Pasan los años y le da las fotos a su hijo varón. Mi tío no era periodista, se dedicaba a otra cosa. Cuando aparecía una imagen en algún medio, llamaba para avisar que era de su padre. Hizo mucho por la memoria de mi abuelo. Cuando murió, su viuda le dio las fotos a mi mamá y ella me las dio a mí junto con su cámara de fotos que era una Rolleiflex.

-¿Cómo llegaste a la decisión de publicarlas en formato de libro?
-Cuando me encontré con todas esas fotos, hace casi 4 años, la junté todas, son alrededor de 500, entre copias originales de mi abuelo, negativos y positivos que nunca habían sido escaneados ni copiados. Por ejemplo, hay una serie de retratos de Perón que es la primera vez que se ven. Con todo eso fui a la editorial y en el medio del proceso, ellos propusieron que Marcos Zimmermann se sume con su lectura fotográfica y fue muy bueno. Quedaron alrededor de 160 fotos, sobre un corpus de 500.

-¿De qué manera llega tu abuelo a trabajar con Perón?
-Crecí escuchando que mi abuelo fue a hacer una cobertura de fotos a Eva y a Perón para un medio brasilero y a Eva le habían gustado las fotos y lo había contratado. Su sobrino que esta vivo y lo acompañó a un montón de coberturas dice que eso no fue así. Cuenta que mi abuelo era maestro y trabajaba a la mañana dando clases y al mediodía comenzaba a trabajar como reportero gráfico para Vosotras, Rico Tipo y Radiolandia. Un día hay un acto patrio en Plaza de Mayo, él va con sus alumnos y con su cámara de fotos colgada. Empieza a sacar fotos y se le acerca un tipo y le pregunta para quien saca fotos, él dice para mí, y le dice que trabaja en la secretaría de información con Raúl Alejandro Apold y que quería ver sus fotos. Mi abuelo ya tenía montado un laboratorio fotográfico, le mandan un auto de gobierno, lleva las fotos que había copiado, las ven y al otro día lo llaman y empieza a trabajar.

-Estuvo preso en el 55...
-Sí, estuvo tres o cuatro días después del golpe del 55 porque hizo la cobertura de Gina Lolobrigida cuando vino al festival de cine y le hizo una foto por la que lo acusaron de tener un lente que era capaz de fotografiar a una persona y que salga desnuda. Un delirio. Lo tuvieron tres días presos preguntándole como hacía eso. Mi mamá dice que él nunca contó nada más que eso durante los días que estuvo preso.

-Hay muchas fotografías que dan cuenta de una relación muy cercana con Perón y con Eva porque parecen del ámbito doméstico...
-Al ver las fotos, Abel Alexander me decía que mi abuelo tenía un acceso a la intimidad que no tenían otros. Investigando llegué a Luis Priamo, un investigador de fotografía, que dice que había dos grandes grupos: los que hacían fotografía de la obra pública y los que hacían las coberturas de la gestión. Mi abuelo hacía las dos cosas, era freelance porque nunca dejó la docencia. Entregaba facturas y cobraba por mes. 

-¿Cómo sigue su carrera después del golpe del 55?
-Mal. En el 55 lo echan de gobierno y lo dejan cesante como docente y pierde los dos trabajos. Tenía hijos chiquitos y lo primero que hace es vender la Speed Graphic. Mi mamá dice que con esa cámara comieron varios meses. Después vende el auto y con el tiempo vuelve a dar clases hasta que se jubila a los 40 y pico de años y consigue un trabajo para vender cerámica japonesa en Once. Más tarde arma un estudio de fotografía publicitaria en Caballito y termina vendiendo autos importados en una casa que quedaba en ese mismo barrio. 

-En el libro destacás el lugar que le dio Perón a la imagen. 
-Yo creo que Perón fue el primer tipo que se dio cuenta de la importancia de la imagen y por eso armó la secretaria de información y en ese marco le dio tanta importancia a la fotografía. 

-¿Cómo era su relación con el peronismo?
-Tanto él como mi abuela eran peronistas. Mi bisabuelo Américo Fusco, su padre, es uno de los fundadores del partido socialista argentino y mi abuelo venía de ahí, de chico había leído la biblioteca obrera socialista y fue uno de los socialistas seducidos por el peronismo, como hubo tantos. De hecho en el 89 yo tenía 16 años y me pidió que lo lleve a votar. Murió en el 91.

-En el último capítulo hay muchos retratos suyos y fotografías familiares.
-Yo quería que el libro sea un homenaje a mi abuelo. De todos los distintos artistas, los fotógrafos son los mas castigados. Son los únicos que no firman, que no cobran derecho de autor. Las fotos de mi abuelo se usaron durante un montón de años y recién hoy algunas son reconocidas con su firma. Me propuse reivindicar su memoria por lo que fue porque, como dice Marcos Zimmermann, mi abuelo fue uno de los primeros en transitar y unir el fotoperiodismo y el arte sin ningún tipo de contradicción porque al salir de casa de gobierno se reunía en los grupos fundacionales de la estética fotográfica argentina como la Carpeta de los Diez en el que era el único argentino o con el Grupo Forum. Se reunía con tipos con mucha formación. Venía de un hogar obrero, había vivido en un conventillo y participaba con sus obras en esas muestras. Ese capítulo se lo merecía.

-¿Cómo fue su formación?
-Su hermana me contó que era un hogar muy pobre y apostaban a la educación. Se recibió de maestro a los 19, y al cobrar su primer sueldo se compró una cámara. Llegó a la casa familiar, la desarmó, la volvió a armar y dijo "necesito entenderla". Fue al Mariano Acosta donde Cortázar dirigía la revista y los dos vicedirectores eran Abel Santa Cruz y mi abuelo. Después trabajó en Rico Tipo haciendo cosas muy rupturistas, fue una de las primeras veces en las que las fotos aparecen firmadas.